Columnas

BUDDEMBERG / RODRÍGUEZ

El reconocer la historia es un acto fundamental en la manera en que apreciamos la ciudad, desde la historia de los barrios a lugares que nos han marcado en lo personal o lo colectivo.  Asimismo, los arquitectos que han trabajado y proyectado la ciudad a través del tiempo, tienden a ser olvidados o desplazados. A veces nos quedamos con lo edificado, lo construido, otras veces eso se demuele, se pierde o se transforma sin quedaron con algún vestigio de lo que fue… o de quienes lo proyectaron.

¿Qué pasa entonces con los personajes que ayudaron a construir la historia de la ciudad? No sólo podemos aludir a sujetos a quienes tradicionalmente consideramos parte de la historia como los próceres, políticos o autoridades. Los arquitectos también han sido parte de la trayectoria de la ciudad y los devenires urbanos. En el caso particular de Concepción dejaron una marca en medio de cambios radicales acentuados por terremotos o planes reguladores sucesivos, al mismo tiempo, sus vidas tuvieron matices e historia personales dispares junto con sus carreras. A veces éstas o sus vidas se cruzaron, estableciendo paralelos y cruces, incluso en la memoria…

El año 1967, falleció el arquitecto Edmundo Buddemberg Gaete, tras casi tres décadas de trabajo ininterrumpido y con una vida llena de vaivenes y aportes de alto valor cultural e intelectual para Concepción. En el funeral, un colega y amigo, el arquitecto Alejandro Rodríguez Urzúa, lo despide con un emotivo discurso en que destaca la vida de Buddemberg, su legado y sus singulares cualidades que lo destacaron dentro del gremio y la vida penquista. Buddemberg trabajó con arquitectos más jóvenes durante la década de 1950, propulsándolos y desarrollando proyectos codo a codo. Gabriela González, Osvaldo Cáceres o el mismo Alejandro Rodríguez fueron parte de ese grupo. Formado como arquitecto en Estados Unidos, Buddemberg desarrolló un especial afecto por el jazz y la música, fundando en Concepción el Club de Jazz y participando en varias actividades pictóricas y plásticas.

Casi una década después, Alejandro Rodríguez Urzúa, autor de significativas obras como la Casa del Arte, la Casa Woywood, los edificios Maipú y Copahue, la Fábrica Gacel o la galería Pasaje Musalem, fue secuestrado por la DINA transformándose en uno más de cientos de chilenos detenidos desaparecidos y uno de los ocho arquitectos borrados por una violenta y sanguinaria dictadura que no midió consecuencias ni cuidados con la población.

Ambos arquitectos dejaron una huella imborrable en Concepción con su obra arquitectónica. Ambos se resisten a desaparecer y su legado está presente, vigente y si bien el mundo avanza a pasos agigantados, mientras no olvidemos sus nombres y sus obras, ellos permanecerán en la memoria arquitectónica penquista. A continuación una transcripción del discurso de Alejandro Rodríguez en el funeral de Buddemberg:

“Edmundo Buddemberg

Hay hombres que al partir dejan tras de sí una huella profunda, son los que en el transcurso de su vida dieron aliento a las nuevas ideas, los que dotados de rica sensibilidad vibraron con las inquietudes de sus semejantes y contribuyeron a encauzarlas abriendo así nuevas ventanas hacia el horizonte.

El despedir a nuestro estimado colega Edmundo Buddenberg Gaete, evoca en nosotros este pensamiento, pues su presencia en Concepción contribuyó en forma positiva al desarrollo de su vida cultural y artística cuando ésta aún no se había institucionalizado, sino que existía gracias a hombres como Edmundo, dieron su hospitalaria acogida, a cuanto valor intelectual llegara a nuestra zona o prestando su apoyo a los jóvenes que surgían como promesas y que hoy son orgullo de nuestra vida cultural.

Obtuvo su título de arquitecto en la Universidad de Illinois, de los EEUU., regresó a Chile y por dolorosas circunstancias familiares motivadas por el sismo del año 39, se radicó en Concepción, contribuyendo en forma efectiva a reconstruir no sólo la ciudad, sino también los espíritus de sus semejantes, en esos aciagos momentos en que éstos parecían quebrarse ante la tragedia provocada por la potente y descontrolada fuerza de la naturaleza.

En esos años conocimos a Edmundo Buddemberg, promoviendo con entusiasmo sin igual la actividad artística en nuestra ciudad. Permitidme recordar en esta mañana la circunstancia en que lo conocí hace unos 20 años, cuando siendo estudiantes de arquitectura un grupo de compañeros vinimos a Concepción a colaborar en algunas actividades de la Federación de Estudiantes y aprovechamos la oportunidad para traer una exposición de ellos en una salita que entonces existía en un sótano en la esquina de la calle Barros Arana con Colo Colo, revelándose ante nuestra balbuceante personalidad de futuros arquitectos, como un colega ejemplar, que vibrara con nuestras inquietudes, y lo que para nosotros era lo más importante, que compartía las ideas de la nueva arquitectura por las que luchábamos con pasión.

Sin duda su fina sensibilidad, que hiciera de él un romántico de la arquitectura lo hizo sufrir la frustración derivada de una injusta realidad económico – social, que imponiendo condiciones demasiado mercantilistas al ejercicio de nuestra profesión, impide a hombres como él desplegar plenamente su capacidad creadora, pero a pesar de todo, un hombre así, un colega dotado de tales cualidades, no podía partir sin dejarnos una obra valiosa y es justo que esta mañana al despedirlo, valoricemos como un auténtico aporte para el desarrollo de la arquitectura en la región sus obras como el Edificio del Centro Español, la Escuela de Medicina de la Universidad de Concepción, el Casino Llacolén, el Instituto Tecnológico, etc.

Nuestro Colegio despide con profundo dolor a nuestro querido colega Edmundo Buddemberg, recientemente designado miembro honorario de la orden, por haber ejercido con dignidad durante 30 años nuestra profesión de arquitectos.

Su trayectoria profesional nos llena de orgullo y será un ejemplo para nosotros.

Alejandro Rodríguez U.
Octubre 1967″

Casa proyectada por Buddemberg en la esquina de las calles Bulnes con Colo Colo. Actualmente usada como local comercial.
Casa Woywood, ubicada en calle Víctor Lamas esquina Enrique Molina, uno de los ejemplos más notables de la arquitectura desarrollada por Alejandro Rodríguez Urzúa.

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Para mayor información sobre Alejandro Rodríguez Urzúa, ruego visitar el sitio web del proyecto Alejandro Presente: Memoria desde la Arquitectura, realizado en conjunto por los arquitectos Alexander Bustos, Patricio Zeiss y el autor de esta página Luis Darmendrail. Consiste en una revisión de su vida y obra, además de una serie de otros materiales audiovisuales en torno a su figura: http://alejandropresente.cl

También el facebook del proyecto ofrece información al respecto:
https://www.facebook.com/Alejandro-Presente-Memoria-desde-la-Arquitectura-1790117927882250/

 

Arquitecto Universidad de Concepción, Chile. Interesado por difundir la historia urbana y arquitectónica local, creó el año 2004 la página “Historia Arquitectónica de Concepción”, la cual se ha extendido a diversos formatos y redes sociales. Ha participado además en diversos congresos y actividades tanto académicas como ciudadanas difundiendo el patrimonio arquitectónico además de la historia detrás de las obras construidas, reconociendo autores y espacios que están en riesgo de desaparecer en medio de un sistema urbano orientado al mercado que no tiene consideraciones con la memoria y el territorio.

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